La noche estaba cargada de un silencio inquietante. El cielo, cubierto de nubes espesas, parecía un manto que escondía secretos demasiado oscuros para dejarse ver. En una pequeña casa ubicada en las afueras de la ciudad, la luz cálida de una lámpara iluminaba un salón sencillo pero acogedor. Los muebles eran antiguos, pero bien cuidados, y había una quietud que no era natural, sino cultivada con los años, como si aquel lugar estuviera hecho para pasar desapercibido.
Evan cerró la puerta tras de