Wolf se preparaba en la cabaña de Borin, el peso de su capa de piel de lobo parecía tan liviano como el peso de las decisiones que acababa de tomar. El sol aún no asomaba, pero la tensión era palpable. Christina lo miraba con profunda preocupación.
—No me gusta esta separación, Wolf —le susurró Christina—. Corvus es el camino más rápido, pero también el más peligroso.
Wolf asintió, ajustando la vaina de su daga. —El peligro no es solo Corvus. Es la razón de su desconfianza. La Reina Madre Hjordis, es una traidora. Y Borin tiene razón, Hjordis es una amenaza tan grande como Freyja.
Borin, que revisaba las cuerdas y los crampones, asintió con gravedad. —La Reina Madre Hjordis, su ambición es nuestro peor enemigo. Ella no te ayudará; te usará.
—Por eso la estrategia cambia —dijo Wolf, señalando un punto distante en el mapa—. No entraremos a la Montaña por la fuerza o por el paso principal. Entraremos por el Bosque de las Sombras, la tierra del Clan de la Reyna madre.
Christina sintió u