El silencio que dejó la partida de la legión de Viridia era una losa pesada sobre los hombros de Wolf. Mientras observaba el último rastro de las antorchas de Kyrus desaparecer en la espesura, el rey sintió que una parte de su alma se marchaba con Christina y Astrid. Sin embargo, no había tiempo para el luto por la ausencia. El viento del norte traía consigo el olor a hierro y a nieve pisoteada; Freyja no tardaría en reorganizar a sus cazadores tras la humillación sufrida en el desfiladero.
Wol