Mientras el fragor de la batalla liderada por Wolf contra las fuerzas de Freyja resonaba en el valle inferior como un trueno lejano, Jade avanzaba por los pasadizos de piedra tallada del santuario de los ancianos con una determinación que nunca antes había poseído. Los guardias de élite del clan lince, guerreros que habían servido a su familia por muchos años. Se tensaban a su paso, desconcertados por la intensidad que emanaba de su mirada. Había algo en su porte que exigía respeto, una autorid