El camino que descendía desde la fortaleza principal hacia las tierras baldías del norte estaba cubierto por una capa de nieve virgen, como si la montaña quisiera borrar las huellas de aquellos que eran expulsados de su seno. Los guardias del clan lince, ahora bajo las órdenes directas de Jade, escoltaban a Freyja hacia su destino final. La antigua usurpadora caminaba con los pies encadenados, produciendo un sonido metálico que rompía el silencio sepulcral del desfiladero. Su mirada seguía sien