87. Ella se lo busco
Zaira
Leonardo no soltó mi mano en ningún momento mientras me llevaba al hospital. Ese gesto, tan simple, me transmitía una calma que mi mente aún no lograba comprender del todo. Había cosas que no recordaba… pero mi cuerpo confiaba en él.
Me hicieron pasar a una sala blanca, fría. Exámenes, luces sobre mi rostro, preguntas tras preguntas. El médico hablaba con voz serena mientras observaba las imágenes de mi cerebro en la pantalla.
—Zaira, ¿recuerdas algo del accidente? —me preguntó.
Cerré los