16. Mi juego de enamorarla empezó
Leonardo
Después de visitar a Angélica y pasar un rato con ella, me dirigí al museo para una pequeña exposición que se llevaría a cabo junto a uno de los mejores arqueólogos y expositores del país. Había muchos visitantes, turistas y extranjeros, así que mi presencia no podía faltar.
Al llegar, todos los empleados hicieron una leve reverencia y me saludaron con cortesía. Respondí del mismo modo y entré al salón de exposición, donde me encontré con varios empresarios, expositores y pintores. Al verme, se acercaron; nos estrechamos las manos y comenzamos a conversar sobre los lienzos y cuadros antiguos de mis abuelos, quienes fueron de los mejores artistas en su época y cuyas obras poseen un valor incalculable.
—¿Algún día pensará abrir una galería como la de su padre? —preguntó el señor Marques, un talentoso arqueológo.
—Posiblemente. La galería que me dejó mi padre será renovada y abierta. Pero eso es una sorpresa por ahora no puedo darle más detalles. — aseguré y el señor Marques asi