12. Lealtad
Leonardo
Estaba molesto, con unas ganas inmensas de gritarle en la cara que la traje a esta casa para vengarme por la muerte de mi hermano. Pero me contuve. No era el momento. Zaira tenía que sufrir… por todo.
Me daba risa que conmigo actuara como una santa samaritana, cuando en realidad es todo lo contrario. Esa mujer se hace la mojigata, pero sé muy bien quién es. La odio… y mi plan para hacerla pagar es mi único objetivo.
Esperaré a que nazca el bebé y, si es mío, obviamente se lo quitaré. Pero si no lo es… lo daré en adopción. Ese pequeño no pidió crecer en el vientre de esa mala mujer. Por ahora debe contenerme.
Por un instante pensé que aceptaría acostarse conmigo; sin embargo, se hizo la difícil. No importa. La voy a enamorar y luego la haré sufrir tanto que deseará morirse por mi rechazo.
Terminé de observar la valla eléctrica que uno de los trabajadores estaba instalando.
—¿Cree que deseará huir? —preguntó Marcos, sacándome de mis cavilaciones.
—Tal vez quiera ir a bailar… o