ASTRID
—¡Vamos, tu puedes! —grité, mientras Antony corría tras el balón.
Me encontraba en la habitación de juego de Antony. El corría por la habitación para atraparla, la llevaba a mis mano y yo la lanzaba para él fuera por ella.
Angela la niñera se encontraba al otro extremo, esperando por Antony,
Me acerqué a Antony y me arrodillé frente a él, tomando una pequeña figura de un lobo. —Mira, pequeño —le dije, haciéndolo "caminar" sobre el suelo de madera—, este es el alfa de la manada. Él cui