RONAN
Pasé toda la tarde encerrado en mi estudio, fingiendo que los papeles frente a mí tenían algún propósito, alguna utilidad. Pero no. Ni los informes del norte, ni los reportes sobre los límites de las manadas, ni siquiera las solicitudes de audiencia de los alfas de los clanes aliados podían hacerme ignorar lo que había sucedido.
Eunice se había ido.
Con el león.
Ella no había tenido la culpa… pero alguien tenía que asumir la responsabilidad. Y esa persona había sido yo.
No quería pelear c