NAIN
El comedor principal no solía usarse. Pero esta noche, lo necesitaba. Había una estrategia detrás de cada detalle: la iluminación baja, la mesa larga marcando distancia, la vajilla sobria, pero elegante.
No era una bienvenida, era una demostración.
Cuando entre, Iorek ya estaba sentado, vestía de forma sencilla, sin lujos ni símbolos. Solo cuero oscuro.
No hice reverencia. Solo incline la cabeza con respeto.
—Alfa Iorek.
—Alfa Nain —responde, firme.
Me senté frente a él. Un par de metros,