Vladislav no pudo quitarse de la mente la conversación con Christian. Mientras recorría las sombras de su mansión, la ansiedad lo acechaba como un animal al acecho. Cada paso sobre el mármol helado le recordaba la vulnerabilidad que acababa de descubrir en su propia manada. Christian no solo lo amenazaba con Adara, sino con algo mucho más grande. Y la frase de la conversación seguía dándole vueltas:
«Adara es el puente».
«¿Qué significaba eso? ¿Podrían ser ciertas mis sospechas?».
Algo le decí