El eco de la reunión aún flotaba en los pasillos de la mansión. Las palabras de Vlad eran como cuchillas invisibles que no dejaban de clavarse en la piel. Blade caminaba detrás de él, en silencio, mientras Florin se quedaba rezagado con expresión sombría. La orden de mantener en secreto los movimientos de ellos pesaba más que cualquier arma que pudieran cargar.
Vlad no habló de inmediato. El Alfa no era de los que se precipitaban en palabras; sabía que el silencio podía intimidar más que un gr