El salón principal de la residencia estaba en penumbras, iluminado por los rayos del sol que comenzaban a levantarse con fuerza. El aire olía a humedad, a madera vieja y a hierro, como si el edificio mismo se hubiera impregnado de secretos demasiado pesados para cargar. Ese aroma era más por la tensión que porque hubiera algo mal en el espacio, no era así, Vlad era cuidadoso con la limpieza de todo lo que le rodeaba y del orden de cada mueble. Vladislav había hecho llamar a Blade, Irina, Florin