La mansión estaba en silencio absoluto cuando Vladislav y Adara cruzaron la entrada. Aunque los rayos del sol eran intensos, el aire era fresco, a diferencia de como se sentía minutos atrás, era como si el simple hecho de estar en compañía de Vladislav le diera a Adara esa sensación de calidez. Adara caminó hacia la sala principal, sus pasos resonaban en la madera antigua. El nudo en su estómago no se disolvía. En el fondo, su mente seguía atrapada en lo que había hecho, lo que había sentido cu