Para este momento, la tensión en la sala del juzgado alcanzaba niveles insoportables. Florin, sentado a una distancia bastante corta de Vladislav, entre el público espectador, lo miró fijamente, y éste como si estuviera sincronizado con él desvió su mirada de triunfo hacia su Beta, quien venía observando cada movimiento, cada palabra que se intercambiaba en la sala, y se permitió una reflexión silenciosa. Pensaba en cómo todo había vuelto a su cauce, cómo la verdad que él siempre vio estaba tom