El día siguiente a la reunión en la que Vladislav había decidido confrontar a Christian, el ambiente era denso y cargado de tensión. La mansión Drakos estaba sumida en un silencio inquietante, y aunque la mansión había sido escenario de numerosas batallas, esta vez la ansiedad se sentía diferente. Adara y Vladislav estaban a punto de enfrentar algo mucho más grande que cualquier confrontación previa. El peso de lo que estaba en juego parecía agobiarlos a ambos.
Vladislav, aún con una expresión