El aire en la mansión estaba tenso, casi como si el propio espacio se hubiera vuelto más denso, más cargado de energía. Vladislav se acercó al centro del espacio donde habían comenzado el ritual. Los círculos que Eryndor había trazado en el suelo brillaban débilmente, habían bajado la intensidad. Todo estaba dispuesto según el plan que Eryndor les había explicado y estaba escrito por los ancestros que había prometido el cumplimiento de la profecía: la Luna Azul comenzaba a elevarse en el cielo