No hubo aviso.
Las compuertas se abrieron al amanecer.
No todas a la vez. De forma escalonada, calculada, con el ritmo específico de alguien que ha diseñado combates antes y sabe exactamente cuánto tiempo necesita cada movimiento para generar el máximo efecto.
Primero, los diez guardianes del ala norte.
Luego, los quince del jardín.
Luego, los veinticinco que habían estado en la playa.
Cincuenta lobos grises entrando al patio central de Arcadia donde el equipo había salido al escuchar la primer