La discusión empezó esa misma noche.
No como discusión. Como planificación, que era la forma en que las cosas serias comenzaban en la mesa del refugio: con mapas, con datos, con la voz de Nadia recitando probabilidades y la de Sera calculando tiempos de desplazamiento. Pero debajo de la planificación, desde el primer momento, había una tensión que Lucía podía sentir incluso sin el vínculo, incluso sin la Visión de la Verdad, simplemente porque conocía a Dante lo suficiente para leer la rigidez