Marina encontró la puerta por accidente.
O eso dijo.
Lucía conocía a Marina lo suficiente para saber que Marina nunca hacía nada completamente por accidente. La precognición no funcionaba como un mapa exacto, pero sí como una brújula que orientaba los pasos antes de que la mente consciente entendiera hacia dónde.
La puerta estaba en el fondo del laboratorio principal. Cubierta por una estantería de especímenes que parecía permanente. Demasiado perfectamente integrada en la pared.
Marina la miró