Las palabras de Dante me golpean como bala de plata.
"Soy yo."
No.
Absoluto. Rotundo. No.
El vínculo entre nosotros explota con mi respuesta antes de que pueda articularla en palabras.
Rabia pura. Blanca. Cegadora.
No como calor sino como hielo quemando cada fibra del lazo que nos une.
Dante retrocede físicamente por la fuerza de mi rechazo.
Su mano va a su pecho como si acabara de recibir un disparo.
—Lucía...
—No te atrevas.
Mi voz sale como gruñido. Todavía loba. Todavía furia encarnada.
—No