Antes de abrir los ojos, Elia recordó un instante de su sueño: una raíz luminosa descendía en espiral, atravesando capas de tierra hasta tocar una piedra que cantaba. No supo si lo había soñado, o si era la memoria de otra. Pero la sensación persistía en su cuerpo como un eco subterráneo.
Despertó antes del alba, envuelta en un silencio espeso que parecía proteger ese sueño. Durante un momento, no supo si ya había despertado o si seguía en el umbral de otra visión. Su respiración era lenta, aco