Ariana
La furia corre por mis venas como un río desbordado, y el amor, ese maldito amor, lo alimenta. ¿Cómo pude ser tan estúpida? ¿Cómo pude no ver lo que estaba pasando ante mis ojos? Killian estaba dispuesto a sacrificarse por mí, y yo, maldita sea, no fui capaz de verlo a tiempo. Me siento como una tonta, como una mujer débil, incapaz de proteger a los que amo, incapaz de detener este torbellino que amenaza con consumirlo todo.
El sonido de los disparos, el griterío en las calles, los pasos