Killian
El silencio.
Por primera vez en mucho tiempo, el silencio no era una amenaza, ni un preludio de desastre. No era el filo de una tormenta contenida ni el vacío que llega justo antes del grito. Era simplemente… paz.
Ariana duerme a mi lado, su respiración pausada, cálida sobre mi cuello. Su cuerpo, suave y ligero, enredado al mío como si el mundo se hubiera reducido solo a este momento. A ella. A nosotros.
Y al pequeño que duerme en la habitación contigua, con su respiración más fuerte qu