Killian
La libertad.
Una palabra que suena a gloria y sabe a hierro.
Siempre pensé que la libertad significaba hacer lo que se me diera la maldita gana. Elegir el momento, la batalla, la sangre. Creí que era tomar decisiones sin pedir permiso, sin mirar atrás, sin rendir cuentas a nadie.
Pero ahora...
Ahora me doy cuenta de que estaba equivocado.
Porque si eso fuera cierto, no tendría este nudo permanente en el pecho cada vez que pienso en Ariana. No me temblaría la mano cuando firmo órdenes de