Cuando Ethan se enteró de lo sucedió, se puso furioso. Otra vez se había dejado engañar por su madre al creer que su arrepentimiento era sincero. Le dolía escuchar la manera en que su pequeño hijo narraba los hechos, incluso lloró cuando mencionó que la señora había tomado del cabello a su madre.
—Mamá, conmigo puedes hacer lo que quieras. Pero con mi mujer y mi hijo no te metas. Te lo advertí una vez, no lo volveré a repetir, a partir de este día, no quiero que me vuelvas a llamar hijo, tú no