Eliam la observa con dolor en su corazón, sin pensarlo, a aquel hombre robusto y sexi se le aguaron sus ojos, provocando que su vista se nuble en gran parte. Él ha vuelto a encontrar a la mujer que ama, pero ella ya no le quiere a su lado y eso causa tristeza y desolación.
―Está bien, Ana, te dejo en paz a partir de este momento. Desde nuestro reencuentro he hecho tanto por recuperarte, pero veo que ya no tiene caso seguir suplicando por algo que nunca sucederá. No me he rendido del todo, pero