Anastasia se colgó del brazo de su esposo y juntos caminaron hacia el interior de la casa. Al pasar por el lado de la chica atrevida, las dos mujeres se voltearon a ver con una mirada retadora, es como si a partir de este momento se iniciara una disputa por el amor de ese hombre sexi y atlético.
―Si durante el tiempo que estemos aquí, te vas a comportar como toda una esposa que cuida lo que es suyo, te juro que prefiero no irme nunca de aquí para que me sigas tratando con amor.
Dijo Eliam.
―Sué