Los ojos de los presentes brillaron con una mezcla de asombro y curiosidad. Nunca antes habían presenciado la magia de la gran Maliza, una de las hechiceras más fuertes del océano. Su magia, distinta al de los sirénidos, emanaba una esencia única, pues en sus venas corría la sangre antigua de los elfos. Un poder que la hacía especial, temida, reverenciada. Los murmullos de incredulidad se deslizaban entre las aguas como corrientes invisibles, mientras todos aguardaban en silencio, expectantes.
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