El mundo oscuro que había creado Atargatis empezó a rodear nuevamente a Archer en forma de un reflejo fragmentado de sus propios recuerdos y emociones, una prisión etérea tejida por la oscura voluntad de Atargatis.
Un mar negro, infinito, donde sombras danzaban como olas amenazantes, y en el horizonte, fragmentos de su pasado se alzaban como ruinas de un castillo derrumbado.
Archer giró la cabeza lentamente y vio a Ermys, envuelta en un resplandor azul que parecía romper la oscuridad misma. Sus