Frente a sus ojos, se extendía un paisaje que parecía arrancado de un sueño olvidado. ¿De dónde había salido todo eso? Archer, Dante, Alan y Maliza apenas podían parpadear, atrapados por el hechizo de lo que se desplegaba ante ellos.
Al cruzar las puertas que custodiaban el ingreso al reino, una lluvia de perlas danzó sobre sus cabezas, y una corriente cálida los envolvió con la suavidad de un susurro ancestral. Trompetas de coral resonaron desde las alturas, mientras un coro de sirenas entonaba