Cap. 77. La furia de Leonardo.
Narrador omnisciente:
Leonardo entró a la casa tambaleándose, con la camisa arrugada, la corbata deshecha y el aliento impregnado de un fuerte olor a alcohol barato.
La puerta se cerró de un portazo tan violento que el eco resonó por todo el apartamento como un trueno inesperado.
En la sala, Marina estaba recostada en el sofá, con una pierna cruzada con elegancia despreocupada sobre la otra y el control remoto entre los dedos. Ni siquiera se inmutó al verlo entrar; su rostro permaneció impasib