CAPÍTULO 18 – Verdades que asustan
Arasy acomodaba las mantas mientras Iker observaba cómo el resplandor del fuego se reflejaba en el rostro de su esposa. Había inquietud en sus ojos. Una tensión que él conocía demasiado bien.
— Hoy he visto cómo Tupã y Tao se comportan con Kerana —dijo al fin, rompiendo el silencio—. Ambos la buscan. Y no solo por curiosidad. Creo que… los dos sienten algo por ella.
Arasy se detuvo un instante, con la manta aún entre sus manos. Luego la dejó caer con suavidad.