La madrugada se estira lenta sobre Milán, a esas horas no hay nada más en las calles que silencio y la luz filtrándose por los amplios ventanales del despacho uniéndose a las de la estancia. Pero, aun así, apenas si consiguen mitigar el tono gélido del mármol y del silencio que pesa sobre la habitación.
En el escritorio, los diferentes documentos se acumulan uno sobre otro, pero, para la peli plata, solo uno es lo suficientemente importante como para retener su atención.
Mientras su mirada reco