—¿Y bien? —insiste ante el silencio mientras camina por el pasillo, acortando su distancia con ellos.
Ante la abrupta presencia de Donatella, Thalia busca mantener su posición de dominio, pero un ligero escalofrío recorre su cuerpo ante la idea de que su madre pueda enterarse de lo ocurrido durante la mañana.
—¿Me darán una respuesta o debo buscar a Bianca para obtenerla?
—No es nada, señora Bianchi —responde el pelinegro, manteniéndose en total control.
—Es curioso. “Nada” no lleva a dos perso