—¿Cómo sigue? —pregunta tan pronto como ve a Bianca entrar en la cocina.
—Ya dejó de llorar y está más calmada —responde con tono suave mientras se sienta en la silla frente a él.
Leonardo mira el gesto abatido en la cara de Bianca y se deja hacer en el momento en que esta se sienta y toma su mano antes de dedicarle una ligera sonrisa. Y es que, desde que bajó del auto y se cruzaron con ella en la entrada, fue más que obvio para él que, al ver a Thalia en el estado que llegó, disparó las alarm