La recuperación de Valeria fue lenta pero constante. Los días en el apartamento de Marco se convirtieron en una rutina de tranquilidad forzada, de citas médicas de seguimiento y de cuidados meticulosos. La infección había cedido, pero el susto había dejado una huella profunda en ambos, un recordatorio cruel de cuán frágil era la felicidad que estaban construyendo.
Fue en una de esas tardes tranquilas, con Valeria reposando en el sofá y Marco trabajando en su laptop a su lado, cuando sonó el tim