El amanecer bañó el departamento de Marco con una luz fría que no logró disipar la tensión que se respiraba en el ambiente.
La noche había sellado una tregua inestable entre Álvaro y Marianna, pero ahora todos, unidos por un propósito común, se movían con la precisión silenciosa de quienes preparan una emboscada definitiva.
El aroma del café fuerte llenaba la estancia, mezclándose con el peso de la estrategia que se ultimaba.
Daniel, aprovechando sus contactos en la sombra, había conseguido