El Latido del Imperio
Isa Belmonte
El tiempo, como un río subterráneo, tallaba nuevos cauces en nuestras vidas. Alessandro, con sus dieciocho meses, había comenzado a hablar. No con las frases simples y torpes de su hermana, sino con una precisión escalofriante. Sus palabras no nombraban solo objetos; describían relaciones, patrones, consecuencias. —Torre alta... viento... cae—, dijo una vez, observando la precaria construcción de bloques de Elena, que se derrumbó segundos después. No era una p