El Precio de la Tiranía
Isa Belmonte
El viaje de regreso desde Portofino fue la antítesis del vuelo tenso hacia Ginebra. Fue una quietud espesa, una paz forzada que pesaba más que cualquier tormenta. Yo estaba agotada, pero extrañamente serena. Había mirado al diablo a la cara y le había ofrecido un trato que no podía rechazar.
Mario me observó durante todo el vuelo. No con admiración, sino con la cautela de un hombre que ve cómo su arma más hermosa se vuelve demasiado afilada.
—¿Estás segura d