Epílogo. Siempre en casa
Epílogo. Siempre en casa.
El sol de la tarde bañaba el jardín con una luz dorada.
No era una mansión.
No era un lugar lujoso.
Pero era hogar.
Daniel estaba de pie junto a la parrilla, concentrado en que nada se quemara, mientras Liam corría por el césped persiguiendo burbujas de jabón.
—¡Papá, mira! —gritó—. ¡Son como planetas!
Daniel sonrió.
—Ten cuidado, astronauta.
Desde la terraza, Alexandra observaba la escena con una mano apoyada en su vientre ya redondeado y una sonrisa tranquila en el r