Capítulo siete. El pasado toca a la puerta.
El último golpe resonó como una amenaza abierta.
Alexandra sintió que el mundo se le encogía.
Daniel, en cambio, parecía crecer. Todo su cuerpo se tensó como si estuviera a segundos de atacar.
—Alexandra —gruñó la voz al otro lado—. Abre. No pienso repetirlo.
Daniel dio un paso hacia la puerta.
Ella lo sujetó del antebrazo.
—No, espera. Yo… yo lo manejo.
—No vas a manejar nada —susurró él, con un filo glacial en la voz—. Ese hombre está buscando problemas.
Ella negó, temblorosa.
—No. No quiere lastimarme. Es… alguien que... Lo conozco.
Daniel entrecerró los ojos.
—¿Alguien o tu ex?
Otro golpe.
—Alex, sé que estás ahí —insistió la voz, más irritada, más desesperada—. ¡Necesito hablar contigo!
Daniel respiró hondo.
—Si no dices quién es, voy a averiguarlo cuando lo saque a patadas de aquí.
—Se llama Dorian —soltó finalmente, sintiendo el estómago cerrarse—. Salimos antes de que yo… fue hace meses. Antes de todo el desastre que me persigue ahor