Capítulo seis. La noche que todo se desbordó.
Las primeras cuarenta y ocho horas de convivencia habían demostrado una sola cosa:
Daniel Corso podía enfrentar a mafiosos, políticos corruptos y asesinos… pero no podía manejar a Alexandra Hale antes del café de la mañana.
La lluvia de Nueva York golpeaba las ventanas del penthouse cuando él salió de su estudio, con el teléfono pegado al oído y la mandíbula tensa.
Había pasado toda la madrugada revisando el expediente del caso Hale.
Algo no cuadrab