Capítulo cincuenta y nueve. Un día más antes de volver.
La mañana comenzó con el sonido de gaviotas y el olor a pan recién horneado que llegaba desde la panadería del pueblo. Nicole despertó antes que Kyan. Se quedó unos minutos observándolo dormir, con el brazo estirado sobre su almohada, como si incluso dormido la buscara.
Millie fue la siguiente en abrir los ojos. Apareció en la puerta de la habitación con su pijama arrugado, el cabello hecho un nido y un peluche en los brazos.
—¿Hoy también