Capítulo cincuenta y nueve. Lo que Eleanor recuerda mejor que nadie.
Eleanor Hale observaba la ciudad desde la terraza de su hotel como si fuera un tablero que ya había ganado antes.
Nueva York no había cambiado tanto. Solo había aprendido a disfrazar mejor su crueldad.
—Llegaron juntos —informó el hombre detrás de ella—. Alexandra Hale, Daniel Corso y Carlos Hale. La prensa los sigue como sombras.
Eleanor sonrió apenas.
—Bien. Que los vean.
—¿Avanzamos con el plan B?
Ella alzó una mano, pidiendo silencio.
—Todavía no. Alexandra necesita sentir que controla la situación. Es la única forma de que cometa errores.
El hombre dudó.
—¿Y el niño?
La sonrisa de Eleanor se borró.
—El niño es el punto débil —dijo con frialdad—. Pero también es la razón por la que Alexandra será predecible.
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En el apartamento de Daniel, la noche era tranquila solo en apariencia.
Liam dorm