Capítulo cincuenta y ocho. La mujer que no pide permiso
Eleanor Hale no pedía audiencias.
Las imponía.
Alexandra lo comprendió al día siguiente, cuando el nombre volvió a aparecer, esta vez no en un correo escueto sino en todos los portales de noticias financieras y sociales del país.
“ELEANOR HALE TESTIFICA SOBRE EL LEGADO FAMILIAR DE LOS HALE TRAS DIEZ AÑOS DE AUSENCIA.”
“LA EX SOCIA SILENCIOSA DEL IMPERIO HALE ROMPE EL SILENCIO.”
“¿QUIÉN ES LA MUJER QUE CONOCE LOS SECRETOS MEJOR GUARDADOS DE LOS HALE?”
Alexandra dejó el teléfono sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.
—Lo sabía —murmuró.
Daniel la observó desde el sillón, con Liam dormido sobre su pecho después de una mañana intensa de juegos.
—No da puntada sin hilo —dijo—. Si se expone así es porque quiere marcar territorio.
Carlos, que estaba de pie junto a la ventana, soltó una risa seca.
—O porque quiere que tiemblen.
Alexandra se cruzó de brazos.
—Pues llegó tarde para eso.
Daniel se levantó con cuidado, llevó a Liam a