Capítulo cincuenta y tres. Cuando el peligro aprende a sonreír
Alexandra tardó varios días en sacarse de encima la sensación de que algo estaba mal.
No era miedo abierto. No era una amenaza concreta. Era esa incomodidad sorda que se instala en la piel cuando la calma es demasiado perfecta.
El apartamento de Daniel estaba lleno de vida. Liam reía en la alfombra del living mientras armaba una torre imposible de bloques junto a Millie, que había venido a pasar la tarde con Nicole. El bebé de Nicol