Capítulo cuarenta y cuatro. Donde empieza el desgaste.
La calma duró exactamente tres días.
Tres días sin cámaras apostadas frente al edificio.
Tres días sin titulares incendiarios.
Tres días en los que Alexandra casi creyó que podía respirar sin sentir el peso del apellido Hale presionándole el pecho.
El cuarto día, todo estalló.
Daniel fue el primero en verlo. Estaba revisando correos en su tablet mientras Liam desayunaba cereal en la barra de la cocina.
—Alex… —dijo con una voz que no era de alarma, sino de control forzado.
Ella alzó la vista de inmediato.
—¿Qué pasó?
Daniel giró la pantalla hacia ella.
El titular ocupaba toda la portada digital:
“EXCLUSIVA: ¿LA HEREDERA HALE ESCONDE INFORMACIÓN CLAVE SOBRE SU PASADO?”
Debajo, una fotografía antigua. Borrosa. Mal encuadrada.
Pero inconfundible.
Alexandra se llevó una mano a la boca.
—Esa foto… —susurró.
—¿De dónde salió? —preguntó Daniel, ya tenso.
Alexandra tragó saliva.
—De una época que yo creía enterrada.
Liam levantó la mirada