Capítulo cuarenta y tres. El precio del apellido.
El apellido Hale apareció en todos los noticieros antes del amanecer.
Alexandra lo vio desde la cocina, con la taza de café intacta entre las manos, mientras el presentador hablaba con una solemnidad calculada:
—“…una disputa legal millonaria por la herencia Hale podría convertirse en uno de los casos más polémicos del año…”
Daniel apagó el televisor sin pedir permiso.
—No necesitas ver esto.
—Sí, lo necesito —respondió ella con calma—. Porque es mi vida de la que están hablando.
Liam jugaba en el piso con unos autos, completamente ajeno a que su apellido acababa de convertirse en un campo de batalla.
Daniel se apoyó en la encimera, cruzándose de brazos.
—Volkov está haciendo exactamente lo que esperaba —dijo—. Ruido. Presión. Exposición.
—Quiere que me equivoque —añadió Alexandra—. Que tenga miedo. Que huya.
Daniel la miró.
—¿Lo harías?
Ella negó despacio.
—No otra vez.
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